COROGRAFÍA DE LA PROVINCIA DE TORO

-1797 –

Pelay, ó Pelayo Gonzalez en otros tiempos; hizo muy conocido por la famosa batalla acaecida en su campo viérnes primero de Marzo de 1476 á presencia de los Reyes, Alonso V. de Portugal, y D. Fernando V. llamado el Católico, y de la qual se siguió que después de asegurar á este La Corona de Castilla, tuviese de aquí orígen la grande y prodigiosa extension de la Monarquía Española.

Fué dada la funcion en un llano dilatado, donde aun hasta hoy en las lluvias grandes se descubren huesos de hombres y de brutos, hácia el sitio denominado Sangradera, que cae cerca y á Poniente del pueblo, el qual se manifiesta en el mismo rumbo de su capital Toro sobre la ribera meridional del Duero en hermosa planicie, apartado una legua. Tiene iglesia parroquial baxo la invocacion de San Miguel Arcángel; 75 vecinos que pagan 2393 reales y 14 maravedís por contribuciones, y les cabe un territorio de 17.824 varas en ruedo, de calidad en lo común buena; cuya figura forman los de Toro, y San Miguel de Grox.

En él se da regularmente vino; y con abundancia trigo, cebada, centeno y otros granos, por estar en decente pie su agricultura ; la qual prosperaria mas, si las tierras inmediatas al rio no estuviesen tan expuestas á sus crecientes, que tambien alcanzan á la poblacion; la acaecida en Febrero de 1788 inundó el casco del lugar, arruinó algunas casas, maltrató muchas otras, y también la iglesia, de donde fué necesario sacar el Santísimo Sacramento para colocarle fuera de peligro en un caserío, donde se celebró el Sacrificio de la Misa, miéntras las aguas retiradas á la madre del rio no dexaron el campo en despejo y seco: entónces á sus vecinos sirvieron de abrigo y alojamiento las bodegas de sus vinos, colocadas en un alto titulado San Benito, á oriente, y no léjos del dicho caserio. A este sitio se ha pensado trasladar el pueblo, y seria muy útil, porque además de estar bien ventilado, tiene muy inmediatas, abundantes y delicadas aguas.

Las que derramaba ántes en nuestras tierras la laguna del despoblado Castrillo, formaban un arroyo que las esterilizaba en la mayor par te; pero auxiliados los naturales por la Intendencia despues de la inundacion dicha, se abrió una zanja, que dándolas desahogo, hoy las hace útiles, pues que ya en este terreno se siembran varias legúmbres com feliz suceso, que aumentadas pueden formar uno de los mejores artículos de su industria. La de labranza es única en estos vecinos, y su clase propiamente la de colonos; ellos se dedican al cultivo de su campo con bastante afan; y creemos que si se trasladasen al sitio proyectado, libres de los riesgos á que el rio les expone, lograrian su felicidad.

GÓMEZ DE LATORRE, Antonio. Corografia de la provincia de Toro, t. I. Valladolid: Maxtor, 2002, p. 143-145. Edición facsímil. Original publicado en Madrid, imprenta de Sancha, 1802.